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lunes, 13 de febrero de 2012

Pasarela de Petrel. Carme Pinos





(De via arquitectura)
Unas ruinas de un acueducto, una zona rural degradada, una rambla seca. Al fondo, unas montañas. Un suburbio sin ningun espacio público que lo identifique. Este es el contexto donde se nos pide construir una pasarela peatonal.
Mas que una pasarela que una dos puntos, se pretende construir una zona de articulación entre el pueblo y el suburbio. No queremos hacer de la zona un espacio urbano, mas bien marcar el territorio para apropiarnos de él de forma más sutil.
La estructura está compuesta por tres arcos que se cruzan para sostener una plaza a mitad de recorrido. La inclinación del pavimento hará que nos sentemos con la mirada hacia la montañas.
El pavimento es como una mancha de aceite que se derrama y provoca, al otro lado de la rambla, unos movimientos de tierra que formarán la fachada de la nueva plaza.
La actuación quiere ser unitaria: nada tiene la voluntad de ir por separado. Las luces se entremezclan con las maderas de la pérgola, el pavimento cortado hace de asiento o se ondula en un ejercicio de papiroflexia para formar butacas. Siempre en los bordes, nunca como elementos añadidos.

Pasarela mirador en el Alto de Bayna. Murcia, marzo 2004






Mención en los XIII Premios de Arquitectura y Urbanismo de la Región de Murcia 2005
El significado básico del verbo pasar es el de ir de un sitio a otro y la pasarela será el puente peatonal que permite hacerlo, sin ir más lejos, sobre un río. Pero quién no se ha metido en un puente por el solo hecho de sentir la sensación del agua pasando por tus pies; quién, en ese momento, no ha deseado ser río para recorrer ese cauce que se cierra al frente, recorriéndolo al mismo paso, el paso justo del agua en cada tramo.